El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es una condición
del neurodesarrollo caracterizada por dificultades sostenidas de atención, impulsividad y, en
algunos casos, hiperactividad. No se trata de falta de esfuerzo ni de mala crianza: existe una
base neurobiológica documentada.
El TEA (Trastorno del Espectro Autista) es también una condición del
neurodesarrollo, que afecta principalmente la comunicación social y se acompaña de patrones
restringidos de comportamiento e intereses. Se habla de espectro porque la
presentación varía enormemente entre una persona y otra.
Ambas condiciones pueden coexistir, y varias de sus manifestaciones se
superponen o pueden confundirse con otras causas: dificultades de aprendizaje, ansiedad,
problemas de sueño o incluso altas capacidades. Por eso la evaluación diferencial con
instrumentos específicos es tan importante.